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Actualizado hace 6 minutos

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Sucesos
03:11 PM / 19/05/2017
Hombre mató a golpes a su madre de 85 años en Caracas
Agencias
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Carmen Josefa Blanco Quintana

La ambición. Un deseo enfermizo lo llevó a matar a su octogenaria madre. El asesinato consume en el dolor a una familia y a una barriada que vio cómo la abuela era castigada en su propia vivienda. Una enfermera, de 85 años, jubilada, fue asesinada por su hijo menor. Le quitó la vida a golpes. “Él era el consentido”, dijeron familiares de la víctima, a quien identificaron como Carmen Josefa Blanco Quintana. 

El homicidio fue en la barriada Kennedy, en Caracas. Allí, al oeste de la capital, era un secreto a voces que la mujer era golpeada por Jesús Pérez (52).
 
Este jueves 18 de mayo, en la morgue, parientes dijeron a periodistas que Carmen estaba sufriendo las secuelas de un ACV que presentó  hace más de un año. En ocasiones, señalaron, le fallaba la memoria.  

Carmen tuvo 4 hijos, dos ya fallecieron. Le quedaba una mujer y Jesús. “Siempre fue su consentido”, insistieron. Tras el ACV, Carmen se fue a vivir con su hija, en Santa Teresa del Tuy, para seguir el tratamiento pero Jesús se la llevó  de nuevo a Caracas, reseñó la periodista Altagracia Anzola.

Jesús, según una sobrina,  los tenía amenazados si se acercaban a Carmen. “Si van, los mato”, decía el hombre. “A su madre la tenía encerrada en la casa  en Kennedy, donde la golpeaba y maltrataba. En ocasiones la dejaba hasta tres días bajo llave”, narraron.

Vecinos siempre escuchaban gritos y aseguran que llegaron a ver a la abuela con hematomas. Pocas veces salía de la vivienda.

Jesús, a decir de una bisnieta de la enfermera, quería quedarse con la casa. Todo indica que planificó la muerte de su madre.

A las 6:00 pm del martes, Jesús  Pérez salió de Kennedy “con su madre muerta”. Llegó al CDI de Las Adjuntas y aseveró  que su progenitora se había caído.  Los médicos miraban los hematomas y lesiones en el cuerpo de Carmen. Sangraba por la nariz. No ‘mordieron’ lo expuesto y dieron parte a la policía. 

Los policías llevaron a Jesús, al parricida, al Eje Noroeste del Cicpc en Mamera. Pensó en escapar de la justicia  y se jugó una última carta: pidió permiso para ir a comprar una botella de  agua. “Su intención era huir, pero fue seguido por la policía y capturado en la entrada del Metro en Mamera. Esta detenido”, informó Anzola.

La familia lo denunció. “Quiso quedarse con la casa y bienes. Había pagado un servicio funerario y tenía gestionado todo para cremarla”, contaron.

Carmen, como enfermera,  formó parte de los comités médicos en juegos Panamericanos y Olímpicos. Asistió a competencias en México, Puerto Rico, y Panamá, entre otros países. Además, “fue modelo y bailarina del programa de Renny Ottolina”, recordaron.  

En Kennedy hay pesar. No hay crimen perfecto y eso no lo recordó Jesús, quien estaba ciego a causa de  la ambición.

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