Recomendaciones para prevenir la obesidad infantil
08:20 AM / 08/08/2017-Mariana Tello / Agencias

El consumo diario de frituras, refrescos, chucherías y jugos pasteurizados influye en el incremento de peso en la población infantil.

El consumo  frecuente de tequeños, empanadas, refrescos o jugos pasteurizados  influye notablemente en el incremento del peso infantil. El poco consumo de agua y la ingesta diaria de chucherías causan malos hábitos alimenticios en los infantes que repercute en su vida adulta.

Richard Hill, Secretario de Salud en el Zulia y presidente del hospital de especialidades pediátricas, explicó que un pequeño porcentaje de la obesidad infantil se debe a factores genéticos, mientras que el mayor porcentaje es por malos hábitos alimenticios y estilos de vida. “Algunos padres por facilismo o rapidez no se dedican a prepararle un buen desayuno, almuerzo o cena a su hijo, sino que resuelven con frituras que venden en la calle y eso poco a poco va generando  problemas de obesidad”.

 

 

Recomendó a los padres y representantes inculcar buenos hábitos a la hora de alimentarse, pues ese pequeño crecerá con una rutina alimenticia que se reforzará a medida que va creciendo.  Los pequeños cambios son poderosos, por ejemplo: servir raciones adecuadas para la edad del niño, pues el tamaño del plato influye en el volumen de comida; tener en la nevera variedad de hortalizas, frutas y cereales integrales; limitar el consumo de carnes rojas o de derivados cárnicos, retirar de la vista del niño las chucherías y ofrecerles agua cada vez que tengan sed.

“Muchas veces un bebé o un niño gordito, con varios rollitos en las piernas y brazos, y la gente piensa que es un niño saludable y desconocen que detrás de ese exceso de masa muscular hay enfermedades crónicas como la diabetes e hipertensión”.

Instó a las familias a fomentar la actividad física como montar bicicleta, jugar fútbol, béisbol o caminar, para mantener un peso saludable.

La nutricionista Cristina Ekmeiro habló con PITOQUITO y sus amigos  y explicó que "la obesidad se ha incrementado en las últimas décadas, por lo que se considera una epidemia global, siendo la enfermedad crónica no transmisible más prevalente en el mundo. Nunca como hasta ahora, se ha tenido la oportunidad de presenciar el desarrollo tan rápido y generalizado de una epidemia no infecciosa; los niños y adolescentes no escapan a esta tendencia. Este incremento en la prevalencia está asociado a profundos cambios socioeconómicos, tecnológicos, biotecnológicos, poblacionales y familiares, lo que lleva a un balance energético positivo en una gran parte de la población, afectando tanto a países desarrollados como a aquellos en vías de desarrollo”.

 

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