Header :: Panorama
Ciudad
Publicidad
Titular :: Principal

El norte de Maracaibo ‘se encierra’ por la delincuencia

domingo 19 de agosto de 2012 05:00 AM

Ana Carolina Morales / amorales@panodi.com / Maracaibo

Una ciudad enjaulada está creciendo al norte de Maracaibo. Con vigilancia permanente, portones y cercado eléctrico los habitantes de urbanizaciones cierran sus calles para protegerse de la delincuencia.


Para María Vanejas, residente de la calle 43A del sector La Pícola, parroquia Juana de Ávila, la situación de inseguridad “es insoportable” y por esa razón la comunidad organiza rifas para cancelar un cercado de esa calle.


“Aquí han asaltado seis casas desde el año pasado. Los ladrones someten a la persona en su vehículo mientras espera que abra el portón de su garage, luego entran en la casa se les llevan todas las cosas y te llaman para pedirte rescate por tu carro. Ya esto es insoportable”, manifestó.


En un recorrido por el norte de la ciudad se observan al menos 15 calles cerradas entre las urbanizaciones Rosal Sur, Canaima, La Estrella, Monte Claro y algunas áreas de Mara Norte.


Elí Romero, residente de la calle 48 de la urbanización Rosal Sur de la parroquia Coquivacoa, comentó que en 2007 se iniciaron las reuniones entre vecinos para acordar la instalación de portones y cerrar esa calle.


“Se registraban asaltos a los peatones y dentro de las casas. El proceso para obtener la permisología fue largo, pero logramos instalar los portones eléctricos con la autorización de la Alcaldía y nos benefició porque ya no hemos sido víctimas de robos en esta calle”, contó.


En cuanto a los costos que genera para los residentes el resguardarse en sus hogares, María Labarca, quien vive en el sector N de Monte Claro, en la parroquia Juana de Ávila, cuenta: “Hace dos años asesinaron a una niña en un intento de atraco a una casa. Los asaltos a mano armada y robo de carros eran casi diario y la presencia policial insuficiente. Por unanimidad se aprobó la instalación de un portón con su debida permisología. Para esa época nos costó casi 20 mil la instalación del portón y desde entonces cada vecino paga 200 bolívares al mes para gastos de mantenimiento del motor y por el servicio de vigilancia”.


A la par de las quejas de los vecinos, la polémica sobre el cierre de las calles marabinas también se ha instalado en diversos sectores que difieren a lo interno sobre las medidas que se están tomando para garantizar la seguridad.


Las discusiones vecinales van desde la conocida disputa por la instalación de un portón en el sector Los Olivos, en 2011, hasta casos que no trascienden de una asamblea en la que intervienen miembros de las intendencias.


Sobre las iniciativas que toman las urbanizaciones para enfrentar la inseguridad, la directora de la Oficina Municipal de Planificación Urbana (Ompu), Susana Muchacho, indicó que las parroquias Chiquinquirá, Coquivacoa y Juana de Ávila son las que concentran la mayor cantidad de controles de acceso; sin embargo, no especificó a cuántos sectores otorgaron los permisos para colocarlos.


Aclaró que no está permitido el cierre definitivo de las calles, pues existe una ordenanza que lo regula. “La gente lo interpreta como un cierre de calle, pero no es así. Hay requisitos y condiciones, Por ejemplo no están permitidos los anillos de concreto”, indicó.


La directora de Ompu explicó que las ‘jirafas’ y portones son elementos que facilitan el control del acceso de vehículos, “siempre y cuando esté una persona para permitir entrada y salida de personas”.


Por su parte, el presidente de la Cámara Municipal de Maracaibo, Jesús Luzardo, insistió en que los portones están prohibidos en la ordenanza municipal —aprobada por los consejales en 2003— que regula la instalación de controles de acceso en las calles de la ciudad.


“Solo se permite la instalación de ‘jirafas’ con vigilancia que controle el cierre de calles, pero lamentablemente el tema se salió de la normativa y tenemos urbanizaciones que están completamente cerradas y de manera ilegal. Este tema es similar a las invasiones y es difícil tener estadísticas sobre la instalación de portones. Entendemos que los vecinos lo haga porque la gente de alguna manera debe protegerse”, señaló.


En cuanto a la intervención de la Intendencia en relación con las diferencias vecinales a la hora de instalar mecanismos de seguridad, el intendente Adrián Romero explicó que ese organismo solo toma partido cuando se trata de arreglar conflictos entre vecinos.


“Un ejemplo es en una de las calles de la urbanización Doral Norte, en la que un grupo de vecinos está de acuerdo con el cierre y otros no, porque vulnera el libre tránsito. Allí se inició la controversia, es más, en una oportunidad quisieron colocar los portones y la misma comunidad se opuso y es allí cuando entramos nosotros”, relató el funcionario.


Romero exhortó a las comunidades a informarse primero sobre las normativas municipales, pues “hemos llegado al punto de personas que quieren cerrar accesos y vías de desahogo y eso llega a una situación de que puede colapsar las calles en momentos de emergencia”.


Recientemente, el gerente de operaciones de Polimaracaibo, Sergio Valero, indicó que la zona norte de la ciudad es una de las más custodiadas con más de 38 funcionarios de la Brigada Motorizada. Aseguró que también hacen patrullaje de 24 horas en esas urbanizaciones; sin embargo, los vecinos afectados por el hampa reclaman más seguridad.

Noticias Relacionadas
Comentarios
Ver más
Dejanos tus comentarios
Para escribir tus comentarios, necesitas ser usuario registrado de Panorama. Si no lo eres, Regístrate aquí

Tienes un espacio máximo 1000 carácteres
Publicidad
SECCIONES