Facetas
Descubre cómo utilizar el bambú como instrumento de belleza
02:10 PM / 13/08/2017-Gabriela Trujillo Prado
Agencias

Quién diría que con las cañas del bambú se podrían reducir los procesos del deterioro físico... Estos “take” (para la cultura oriental) simbolizan la flexibilidad, el bienestar, la elasticidad, la sinceridad y la buena suerte. El masaje, entonces, entra a la dimensión de lo sensorial y lo exótico.

 

Se ha convertido en el tratamiento estético que, desde Colombia, ha tomado auge en el mundo de los spas latinoamericanos, proporcionando un estado de relajación, además de alejar las tensiones acumuladas. “Un remedio natural que estimula la producción de anticuerpos y fortalece los componentes vitales del cuerpo”, explica la especialista Judi Halerfsa, desde su oficina en Bogotá. Ella, junto con Victoria Greniez, especialista en cosmetología y estética, instruyeron a las terapeutas Karin Petit y Nexy Montilla en el masaje que renueva energías y moldea la figura de las mujeres.

 

“Se trata de una técnica que reactiva los trastornos circulatorios, combate la celulitis y remodela la silueta, gracias a las diferentes longitudes y diámetros de las cañas de bambú que se adaptan perfectamente a los contornos corporales”, explica Karina, mientras Nexy baña a la modelo Yisenia Orellana en aceite de sésamo. ¿El propósito? Antes de que los tallos sean desplazados de los pies a la cabeza, se deben eliminar los bloqueos energéticos, para luego acostar a la chica boca abajo.

 

“El masaje comienza por la espalda (asiento de la columna vertebral), el centro (la sede de las actividades neuromotoras)”, cuenta la especialista y recuerda que Victoria Greniez indicó que allí radica la juventud y el vigor: “Si la columna se mantiene en su forma correcta, la persona pensará y actuará coherentemente y tendrán una buena vida energética. Las manipulaciones de las vértebras alivian y fortalecen los nervios débiles y los desórdenes psíquicos”.

 

La segunda parte más importante es el área abdominal, en especial, el ombligo, una zona en la que converge 72 nervios sutiles. Conviene estimularlo los movimientos circulares para llegar a los ganglios linfáticos y facilitar la circulación de los líquidos digestivos.

 

A Yisenia se le pregunta: ¿Cómo siente la técnica”. Alcanza a decir con los ojos cerrados: “Relajante...”. Karin aprovecha y se va a la cabeza con unos tallos más finos. “Aquí está el centro nervioso y el masaje calma este sistema. Por ejemplo, desplazándose por las sienes mejora la vista y la concentración”.

 

Cuando las cañas llegan con su rotación a los pies y las piernas, Yisenia sólo expresa que “allí pueden quedarse toda la tarde” y Nexy le sonríe: “¡Entonces vas a salir de aquí bellísima!”. 

 

Resulta que el proceso acá está directamente relacionado a la belleza interna y externa. Se armonizan las expresiones y hasta borra las arrugas de las preocupaciones diarias. Baja los decibeles de la vida agitada.

 

La especialista colombiana asume que el masaje tiene una herramienta indispensable y el buen uso de los tallos de bambú. “El truco para que funcione perfectamente y se logren los objetivos radica en los diferentes diámetros de las cañas de bambú para calibrar la presión de cada encrucijada vascular y de cada relieve del cuerpo, así como la estimulación de las zonas de los pies, las manos y el rostro, adaptándose a la perfección. De este modo, se logra un efecto circulatorio y de relajación general en todo el organismo”.


Por otro lado, la técnica de presión por rozamiento y deslizamiento produce una influencia directa sobre la dinámica de los fluidos, favoreciendo así el drenaje y la regeneración de los tejidos.

 

Las cañas de bambú, explica Greniez, se adaptan a los contornos corporales para así remodelar la figura, relajarlo y hasta combatir la celulitis. La duración de este tratamiento corporal y facial es de unos 60 minutos y la sesión finaliza con la aplicación de toallas tibias, sobre todo el cuerpo durante un periodo de diez minutos, un paso final para la relajación total. 

 

Yisenia es otra. Se encuentra despojada del estrés, con el alma limpia y con el cuerpo liviano. “En perfecto equilibrio”, resume la modelo.

 

 

Lo que se necesita para esta técnica:


1) Bañar el cuerpo en aceite.

 

2) Deslizar los tallos de bambú de diferentes calibre.


3)  Se debe empezar con el diámetro más grueso. Es relajante y remoldeante.


4) Luego pasar a los de diámetro mediano.


5)  Le siguen los más pequeños para masajes faciales.


6)  Los más finitos son para las manos y la cabeza.

 

 

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