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Ciudad
10:40 AM / 18/03/2017
Ollas comunitarias, un alimento para las almas venezolanas (FOTOS)
Keila Vílchez Boscán
3
Panorama
Mónica Guevara

El reverbero de la casa parroquial de la iglesia San Miguel Arcángel, en Sabaneta, está encendido desde las 7:00 de la mañana. Allí colocan la primera olla para ablandar los kilos de costilla, hueso rojos y osobuco, detrás de ella ponen a cocinar dos más pequeñas. Alrededor de ese hervido empiezan a entrelazarse el espíritu solidario de los voluntarios de los grupos de apostolados de la parroquia eclesiástica y de la organización Cáritas de Venezuela.

A Aleida Vera, del Camino Neocatecumenal, le tocó cortar la mitad de los tubérculos: auyama, ocumo, apio, papa, zanahoria. “Eran muchos kilos, pero lo hice feliz”, comentó. Sin embargo, esto solo era muestra de la solidaridad de los fieles, quienes durante toda la semana llevaron sus donativos a la iglesia. A su lado, Jackelín Fernández terminó de limpiar la costilla para las otras dos ollas más pequeñas.

Los adolescentes, hijos de los voluntarios, colaboraban gustosos con la limpieza de las verduras. Otros ayudaron a terminar de picar verduras.

El ánimo y el amor le dieron el sazón al caldo. La meta era lograr servir unas 400 tazas de hervido. El objetivo: contribuir a mitigar el hambre de las personas de más bajos recursos de la parroquia con el programa.

“Todos contribuyeron con algo, unos que tienen más posibilidades ofrendaron un poco más, pero la feligresía donó todo lo que se necesitaba, y es gratificante ver cómo cada uno dio un poquito de cada cosa y se armaron las tres ollas”, contó Aleida Vera.

 

 

La caridad y las ganas de ayudar no cesaron. Llegó el resto del equipo que va sevir la sopa y a atender a los beneficiarios del programa social. 

La fila de personas de muy poco recursos con tazas de sopa, envases de mayonesa, margarina, vasos plásticos en mano era pronunciada. Los rostros de niños y abuelos resaltaban entre la gente que aguardaba le sirvieran este manjar: sancocho.

A cada uno le despachan la taza del hervido, recién hecho. Los que están en la cola muchos son residentes de la parroquia, pero primera vez que se les ve en la iglesia, otros no viven allí; sin embargo, esto no es impedimento para que un saludo fraterno y una cálida sonrisa sean el acompañante del plato.

Las Ollas Comunitarias, aún queda mucho por hacer. Con este nombre Cáritas de Venezuela inició la Campaña Compartir número 37, el pasado Miércoles de Cenizas. La iniciativa que viene desarrollando la Iglesia católica venezolana desde agosto del año pasado, en Caracas, se está replicando en todas las parroquias del país.

El caldo se reparte entre los comensales  más necesitados de la comunidad, personas que han golpeadas por la falta de alimento.

“Muchas de estas personas a veces les llena más un abrazo que un plato de comida, pues no solamente se trata de alimentar el físico, sino su espíritu con la Palabra de Dios. Aquí les ofrecimos ropa, zapatos, útiles escolares”, precisó Susana Berdugi, de la parroquia Jesús Buen Pastor, en Cuatricentenario, donde la semana pasada hicieron la primera olla comunitaria con la que le dieron de comer a 350 personas, luego de escuchar la misa de domingo.

 

 

En la iglesia San Miguel Arcángel dos veces a la semana preparan la olla, una que se distribuye en el mismo templo, y otra en su capilla filial Santa Clara. “La disposición de la gente de ayudar es incalculable y los rostros de felicidad de los que vienen a comer es un premio para nosotros”, precisó Aleida Vera.

El arzobispo, monseñor Ubaldo Santana, explicó durante la eucaristía del Miércoles de Cenizas que la Arquidiócesis de Maracaibo conjuntamente con este programa se va a organizar en cada parroquia un equipo de Cáritas Parroquiales, “que sean el enlace con la organización nacional y desarrollar actividades similares para combatir la hambruna”.

Yajaira Torres, coordinadora del programa, explicó que el 50% de las parroquias de la capital zuliana tiene su cáritas parroquial. “Estamos buscando conformar 20 para este año, y actualmente tenemos ocho. Sin embargo, que una parroquia no tenga cáritas no es impedimento para realizar la olla comunitaria, porque pueden trabajar los grupos de apostolados, quienes con el párroco deben elaborar un censo junto a las personas claves de la comunidad para detectar aquellas familias que están en situación de carencias de alimentos o que están en vulnerabilidad”.

Señaló que posteriormente “se pide a la feligresía que colabore con lo que pueda para la elaboración de la olla, y luego se ofrece a quienes lo necesitan quienes con agradecimiento lo reciben gustosos”.

 

 

 

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3Comentarios

1

Lee brush 19/03/2017 08:52 AM

Es buena idea así colocamos otro grano de arena para contrarrestar esta guerra a nuestra patria, saldremos victoriosos y daremos un ejemplo al mundo de unidad y patriotismo


2

Fadul Levi 19/03/2017 06:58 AM

Excelente trabajo. Esta es una buena manera de integrarse en positivo. Demuestra que estamos tomando conciencia colectiva. Es admirable porque en otros países está demostrado que la sola expectativa del momento del desocupado, indigente, necesitado, etc, por la llegada del "Community work", predispone cambios positivos en el individuo.


3

Carlos Antonio Andersen 18/03/2017 10:29 PM

No se ven desnutridos ni infelices las personas que aparecen en la foto, seguro estoy que parte de esa actividad es mera filantropía o reunión de feligreses.


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